Hace un par de años, cuando Dragon Ball Super era apenas todavía un lanzamiento seguro y una posibilidad seria de darle una continuidad digna de sí misma a la famosa saga creada por Akira Toriyama; tenía muy altas expectativas que hasta el día de hoy mantiene, por lo que hasta que la trama termine es seguro que sábado a sábado una nueva emisión de esta popular serie seguirá siendo el momento más esperado de la semana para una de las comunidades de fans más grandes del planeta.

Sin embargo y pese a su calidad, en distintos momentos desde su estreno en 2015, Dragon Ball Super ha suscitado polémica debido a cantidad de aspectos en distintos momentos. Actualmente la serie se encuentra en uno de sus puntos más álgidos, pero en la medida que se acerca el final del arco del Torneo del Poder, asoma un problema argumental que complica el desarrollo de la trama al punto que podría forzar el final de la serie en una forma inesperada y poco convincente.

El Migatte no Gokui repite la paradoja de Boo.

En la medida que el Torneo del Poder se acercaba a su clímax, Goku fue capaz de dominar esta técnica que se sabía muy difícil y que era un completo misterio aún para los dioses de la destrucción y para los Kaioh-shin. Gracias a ella fue capaz de sobreponerse a los ataques de los guerreros más poderosos del Universo 11 y posteriormente hacer frente a Kefla. La fusión de las guerreras Saiyajin del Universo 6 que puso en verdaderos aprietos al héroe de siempre y que hizo pensar con seriedad que el Universo 7 estaba próximo a ser borrado del mapa.

Ahora bien, pese a los momentos épicos en que ésta ha aparecido y el consecuente misticismo que le rodea, el Migatte no Gokui puede ser un elemento que fuerce a la trama a situaciones desesperadas y poco aceptables por parte del público o bien Toriyama optaría por la misma caballerosa salida de los años 90s. Cuando Majin-Boo resultó un oponente tan formidable pero a la vez tan complejo que las alternativas para vencerle obligaron a una excesiva complejización de la trama. El conocido mangaka optó por aprovechar el momento de calma tras la derrota de Boo para dar un final digno a Dragon Ball Z, aunque con muchos vacíos que Dragon Ball GT intentó resolver sin éxito.

La naturaleza misteriosa de la técnica podría llevarnos aquí.

Esto es a causa de que el Migatte no Gokui pone cada vez más alta la vara a los compañeros de Goku y a sus oponentes, obligando a que para poder continuar con la trama se den situaciones como la que ocurrió con Majin-Boo; aunque ahora con Goku como meollo del asunto.

No obstante esto, puede ser un agradable punto de partida para una futura trama en la serie que podría aprovechar muchas cosas aún pendientes, como el viaje de Vegeta al planeta Sarada (Hogar de los Saiyajin del Universo 6) que él y Kyabe tienen acordado desde el Torneo Universal; en este u otro contexto parecido que fuerza a la serie a trascender la esfera terrestre podría darse un marco más consistente a lo que sabemos sobre esta habilidad. De igual manera, la película del origen de los Saiyajin podría ofrecer algunas respuestas.

Como conclusión, el background del Migatte no Gokui es un problema complejo, pero que todavía puede no sólo encontrar una solución coherente sin arriesgarse a trastornar el canon, sino que a la vez servir de punto de partida para un arco futuro consistente e interesante; pero sin embrago queda la dificultad de insertar a Uub (Reencarnación de Majin-Boo) en todo este rompecabezas, pues sabemos que Dragon Ball Super se sitúa entre la derrota del engendro del mago Bibidi y la aparición del joven futuro discípulo de Goku.