-Segunda entrega-

Es algo más que evidente que los Esports cuentan con muchos elementos que podemos apreciar en varias de las disciplinas deportivas más conocidas, por ello es que ha tomado fuerza su inclusión en el programa olímpico. Las instancias correspondientes, por supuesto, han empezado a dar el oportuno seguimiento al asunto; ya que estuvo incorporado en la agenda de la última cumbre del COI, en la que se acordó iniciar conversaciones con la industria.

Ahora bien, como todo asunto importante, hay bastantes puntos de vista tanto a favor como en contra. En el caso concreto de los Esports, los principales argumentos van desde lo más obvio hasta lo más inverosímil cuando se trata de oponerse a que éstos participen en el Ciclo Olímpico.

Lo más curioso y a la vez, un tanto previsible es la opinión de las voces conservadoras.

Antes de entrar en detalle de algunos argumentos, es necesario resaltar que de parte de algunos dirigentes de peso existen algunos prejuicios en torno al asunto. Hace algunas semanas unas declaraciones de Giovanni Malagó, presidente del CONI (Comité Olímpico Nacional Italiano, por sus siglas en la lengua transalpina), dieron la vuelta al mundo al asegurar en un programa de televisión nocturno que “Se está hablando de hace un tiempo de la posibilidad de incluir a los Esports en los Juegos Olímpicos. Creo que es como una broma, los deportes olímpicos son otra cosa”; cosa que el presentador de la emisión secundó con algunos comentarios que ponían de manifiesto una evidente falta de información; se alude incluso, a juegos como Space Invaders y Super Mario Bros.

El presidente del CONI criticó duramente el debate acerca de los Esports en el olimpismo en el programa Che Tempo Che Fa de la RAI.

Más allá de la experiencia que pueda tener el dirigente italiano respecto a los deportes de alto rendimiento, cierto es que no están exentos de evolución. Y esa evolución puede, eventualmente trascender las barreras de la cultura física, que es lo que se está debatiendo en el fondo. Desde sus orígenes en la antigua Grecia, se ha privilegiado en demasía el aspecto atlético y se descuida que el éxito deportivo lleva un importante componente de fortaleza mental y de espíritu. Por lo que en lo que respecta a los Esports, se cae en prejuicios fundamentados en el aparente sedentarismo de esta actividad.

Dichas posiciones toman fuerza cuando se remite al famoso ideal olímpico del “Citius, Altius, Fortius” (“El más veloz, el más alto, el más fuerte”), que favorece en demasía el esfuerzo físico y la tenacidad mostrada para alcanzar lo más alto en cada competición, si se parte de esto. Los Esports cumplen el mismo más allá del plano físico, pues en el sentido abstracto y profundo, se trata lo siguiente:

El más veloz –de pensamiento-, el más alto –en estrategia- y el más fuerte –la consistencia del plan-.

De las cosas que se argumentan a favor de las competiciones electrónicas, es que los gamers participantes entrenan con la misma intensidad que un atleta de alto rendimiento, por no hablar que los excesos también inducen cierto desgaste. La finalidad última de esto, no es otra que el mismo ideal olímpico, pero enfocado en el plano mental. Y vemos en distintos torneos que quienes salen victoriosos de los mismos, es porque han podido alcanzarlo; ya que en su mayoría los Esports tienen un alto componente estratégico.

Un ejemplo mundialmente conocido es Daigo “The Beast” Umehara, quien sería sería un seguro medallista olímpico para Japón de darse la admisión de los Esports. El hábil jugador fue protagonista de uno de los momentos más épicos de la historia del EVO.

Un segundo argumento en contra, es la falta de uniformidad derivada de la amplitud de la escena. Se plantea la participación de los Esports en la gran justa mundial, pero como una sola disciplina y como hemos visto, existen decenas de juegos que llevan a cabo competencias propias y cada una con sus normas específicas. El espectro es tan amplio que llega a ser bastante difuso, cosa que el COI cuestiona, aunque sin dar por cerrado el asunto.

¿Es viable una “Federación Internacional de Esports”?

En este aspecto, la principal limitante es que debe haber una normativa universal que se adapte a todos aquellos juegos que compiten en Esports, así como también un ente rector que se encargue de velar porque dichos reglamentos comunes se acaten y se hagan acatar.

Valga decir que ese mismo organismo tendría de igual forma, la ardua tarea de identificar los aspectos comunes a todos los Esports y asimismo, determinar el modo óptimo de concatenar las normas universales a los aspectos específicos en cada uno, así como también definir qué puede entenderse como dopaje y otras prácticas indebidas en este ámbito.

Más allá de todas las posiciones opuestas, la inclusión de los Esports en el olimpismo actual representaría una evolución necesaria que podría incluso beneficiar a disciplinas como el Ajedrez, puesto que se estaría reconociendo la importancia del aspecto mental en la alta competencia. De igual manera, se estaría agregando un nuevo atractivo a la gran cita de cada 4 años, pues atraerían el interés de un público inédito; a grandes rasgos es notorio que es mucho más lo que se tiene que ganar con esta decisión, por no hablar de que por naturaleza los Esports carecen de obstáculos culturales, raciales o de otra índole. Por lo que representarían una importante plataforma para la difusión de los ideales del olimpismo.