Empiezas a ver tranquilamente una serie de fantasía llamada Game of Thrones/Juego de Tronos en HBO. Quedas hechizado con el poderoso diálogo, el espeluznante suspenso entre capítulos y los complejos personajes, pero tu preferido es el personaje más noble y honorable de todos. Tú asumes que este caballero será quien resolverá los espantosos dilemas de este mundo fantástico.

Poco a poco, comienzas a pensar: “Esta es la mejor serie que he visto en mi vida” y de repente, ocurre algo terrible:

Decapitan a ese personaje tan noble que admirabas.

Y así es Juego de Tronos en la primera emporada. Ned Stark es injustamente decapitado por Joffrey Baratheon, uno de los villanos más odiados en la historia. Y tú sientes que te han echado encima un gigantesco balde de agua fría y te han gritado: ¡Despierta! Este no es un Cuento de Hadas. Esto no es Disney. Aquí los malos se salen con la suya.

¿Es esta serie una metáfora o alegoría al mundo real? No. Es algo aún más escandaloso. Esto es Juego de Tronos y cualquier personaje, por más encantador, bondadoso y perfecto que sea, puede morir; y en todo caso, aún el individuo más angelical en esta historia tiene un diablillo por dentro. Ningún villano es del todo perverso y ningún héroe se salva de sus propias contradicciones existenciales y defectos de carácter.

Es por eso que fue con gran gozo que los fanáticos de la saga recibieron una escena particular en el último capítulo de la séptima temporada:

Los engaños de Lord Baelish llegaron a su fin.

Claro que escenas esperadas, hubo muchas; tomando en cuenta el romance entre Daenerys Targaryen y Jon Snow, el secreto del origen del mismo Jon Snow, el dragón que ahora poseen los Caminantes Blancos y en fin, el convenio lleno de trampas e hipocresías donde Cersei Lannister es la protagonista. No obstante, debo insistir en que no hubo mejor escena que la muerte de Lord Baelish, conocido como Meñique/Littlefinger.

Profundicemos un poco en todo lo que se ha mencionado anteriormente. Juego de Tronos no es una dulce historia donde el príncipe rescata a la princesa y viven felices para siempre. Esta serie es peor que el laberinto del Rey de los Duendes de la película Labyrinth 1986.  Aquí los desvíos y recovecos son incontables, y en cada esquina hay un monstruo listo para descuartizar a la princesa y torturar al príncipe.

Meñique era un personaje quién siempre había hecho las cosas a su conveniencia. Engañar, manipular, apuñalar por la espalda; Petyr Baelish poseía una maestría en estas áreas.

Fue por él, en gran parte, que Ned Stark perdió la cabeza.

Este personaje estuvo detrás de tantas traiciones y actos brutales que simplemente tenía que ser destruido como todo villano debe serlo, pero no. Como dije anteriormente, aquí los malos siempre se salen con la suya. La despiadada Cersei Lannister seguía siendo la reina de los siete reinos, el aborrecible Euron Greyjoy seguía respirando, los terroríficos Caminantes Blancos continuaban al acecho y Petyr Baelish parecía haber hipnotizado a Sansa Stark con su fachada de protector.

En esta última temporada, vimos como Arya Stark se encontraba en medio de un verdadero lío y su enemigo principal era, ¿Quién más sino Meñique? En la primera temporada, Arya tuvo que soportar su rol de “no hacer nada” cuando su padre, Ned Stark, fue decapitado a unos cuantos metros de distancia. Y nosotros, como seguidores de la saga, tuvimos que resignarnos a que esa era la realidad: Arya era una niña quien no podía hacer mayor cosa por su padre. Lo sabio para ella fue huir en ese momento.

Fue por eso que esta pequeña luchó por convertirse en una fuerte y habilidosa guerrera, y ahora ha regresado a su hogar para defenderlo como se debe.

Sansa Stark es otra historia.

Cubierta por un velo de damisela en peligro en casi todas las temporadas, fue hasta hace poco que nos demostró la decadencia de su ingenuidad e inocencia, reemplazando estos elementos por una perspicacia implacable. En la sexta temporada, ya había puesto a Meñique en su lugar (O al menos, eso pareció), al reclamarle por dejar que ella se convirtiera en la esposa de Ramsay Bolton.

Pero dejando de lado esto y el hecho que Sansa pudo vengarse de Ramsay de una manera memorable, en estos episodios parecía haber vuelto a ser la niña temerosa e insegura de siempre. Podía fingir tener un nuevo porte de reina enriquecido de firmeza, pero si Sansa seguía cayendo en las mentiras de Petyr Baelish, todo aquel supuesto crecimiento emocional habría sido un desperdicio.

Pero a las horas de las horas, no lo fue.

Esta vez fueron las dos hermanas Stark quienes se salieron con la suya. Entre Arya y Sansa, idearon un ingenioso plan mediante el cual lograron engañar a Meñique, haciéndole creer que estaban peleadas entre ellas y que él, consecuentemente, iba ganando.

Pero no era así. En el juicio en el cual supuestamente Arya sería sentenciada como traicionera, fue Lord Baelish quien pagó el karma que él mismo había acumulado.

Alejémonos del sólo hecho que Meñique obtuvo su merecido. Lo maravilloso de la escena fue la forma en la cual lo obtuvo. En un momento, él estaba muy tranquilo y seguro de que ya había triunfado; y al siguiente, estaba rogando por su vida de una forma muy poco digna.

Juego de Tronos ha creado nuevos estándares para las series de ficción y de fantasía.

Pero con esta escena, creó algo nunca antes visto.

Que este villano haya sido destruido no significa que la historia se haya convertido en un cuento de hadas. Hay que recordar que la verdadera batalla contra los caminantes blancos y su escalofriante dragón aún está por empezar. Sin embargo, esta escena es una especie de ruptura contra todos aquellos estereotipos que pudieran enjaular la naturaleza de la historia.

Arya y Sansa, al haber logrado esta proeza, convirtieron esta escena en un símbolo de justicia, perseverancia y hermandad que provoca inspiración al seguidor de la serie. El mensaje dice: Sí, la realidad es dura y seguirá siendo dura, pero hay batallas que puedes ganar. Tal vez no puedas demoler el infierno entero, pero hay demonios que si puedes y debes derrotar.

Nadie dice que esta prestigiosa serie no nos traiga nuevas escenas más impresionantes que nunca. Estamos seguros de que la octava temporada será un manjar de tramas que nos dejará sin respiración.

 

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Redactora de Frikisismo/Cosplayer/ Apasionada por la Cultura Pop, el anime y todo lo relacionado con la ficción y la fantasía. Como dijo Daenerys Targaryen en Juego de Tronos: No soy como las mujeres ordinarias. Mis sueños se hacen realidad.