No hace mucho tiempo nos pasaba a muchos de nosotros en la escuela o colegio que teníamos que andar oculto nuestro Game Boy o consola portátil en turno para que nos lo fuera a quitar el profe, ¿Te acuerdas? Los tiempos cambian y todo parece indicar que la educación también, en especial si se trata de uno de los países que en la actualidad se pelean el liderazgo planetario.

En China, parecen haber quedado atrás aquellos días en los que ser gamer en horas de escuela era algo prohibido. Pues una escuela técnica de este país asiático está rompiendo paradigmas al incluir los videojuegos como materia obligatoria en su currícula. Algo que hace no menos de 15 años habría sido impensable.

El pensum comprende 50% de clases prácticas y teóricas a lo largo de 3 años de estudio.

La escuela técnica de Lanxiang es un caso Sui Generis en lo que se refiere a enseñanza tecnológica. Ya que parece que aparte de darle el conocimiento básico a futuros profesionales de la Informática y otras ciencias técnicas, también se proponen ser el semillero del que aparezcan futuras estrellas en el ámbito de los Esports en China, cuya escena competitiva está compuesta por alrededor de 260 millones de personas que juegan activamente y tienen un público de cerca de 500 millones de seguidores, principalmente en juegos como League of Legends, Overwatch y el más reciente PlayerUnknown’s Battlegrounds.

Pasado el primer año de estudios, los alumnos de Lanxiang toman distintos caminos en base a su destreza. Claramente los más hábiles saltarán al profesionalismo, y quienes no sean tan diestros pasan a instruirse en otras actividades complementarias del ámbito de los Esports, tales como la organización de eventos y el coaching. La colegiatura cuesta unos 13 mil Yuan (US$2,052.80) pero si demuestras habilidad se te otorga una beca.

Actualmente China representa representa un poco más del 18% del mercado global de los Esports, por lo que no es casualidad que las instituciones educativas del Celeste Imperio se preparen para un futuro en el cual no sólo sean significativos como consumidores, sino además como adversarios de peso en distintos torneos.